domingo, 6 de febrero de 2011

EL PENSAMIENTO DE PLATÓN

I. LA TEORIA DE LAS IDEAS Y LA ONTOLOGÍA PLATÓNICA   
     La  teoría  de  las Ideas es  el núcleo central  de la filosofía platónica: ontológicamente las Ideas son los únicos objetos verdaderamente reales; epistemológicamente son  los objetos  del  conocimiento auténticamente tal;  desde el  punto de  vista de  la  moral y político,  son el fundamento de la  conducta justa,  y antropológicamente  están  a  la  base  del dualismo platónico y le permiten incluso la demostración de la  inmortalidad del  alma.
      Platón  defendió  un claro dualismo ontológico, creyendo en la  existencia  de  dos  tipos de realidad o tipos de mundos:  el mundo sensible y el mundo inteligible o  mundo de las Ideas. El Mundo Sensible consta de  realidades  particulares,  en  él  que  se  da  la multiplicidad,  el  cambio,  la  generación  y la destrucción; es el conjunto de cosas perceptibles por  los sentidos,  cosas materiales, temporales y espaciales. Por su parte, el Mundo Inteligible consta de realidades universales, en él se da la unidad; es el mundo de las  Ideas (o "Formas"). Las Ideas no están sometidas a cambio, son eternas, invisibles, no materiales, atemporales y aespaciales. Se conocen por la razón. Es la auténtica realidad. Las Ideas  o Formas no son conceptos o sucesos  psíquicos,  algo  que  exista  en  la  mente;  son  entidades extramentales,  con entidad objetiva  e independiente  del  hombre. Las Ideas son causas  de  las cosas:  aunque  ellas sean  el auténtico ser, Platón, a diferencia de Parménides, no negará toda realidad a lo que se da  a los sentidos  (mundo   sensible);  lo sensible,  aunque ontológicamente inferior  a las Ideas,  poseerá también cierto tipo de ser, y éste le vendrá dado por la  imitación o participación de  las Formas.  La tarea del Demiurgo será precisamente  hacer que la  materia informe, existente desde siempre, tome rasgos semejantes a las Ideas.
 
        El mundo de las Ideas está ordenado jerárquicamente pues hay distintos tipos de Ideas y no todas son valoradas del mismo modo. La lógica interna de los argumentos que utiliza para la defensa de las Ideas tendría que llevarle  a  mantener  que  hay  Ideas  de todos aquellos términos  lingüísticos  de los cuales podamos  encontrar algún  ejemplo,  es decir,  de  todos  los  términos  universales: "justicia",  "bien", "hombre"; pero también "mesa", "pelo", "barro", etc. A pesar de ello,  la población  de las Ideas postulada por Platón queda bastante limitada a causa de consideraciones  valorativas. Géneros de Ideas que se incluyen en el mundo inteligible: Idea de Bien, otras Ideas morales (Justicia, Virtud, etc.); Ideas estéticas (especialmente la de Belleza), Ideas de Multiplicidad, Unidad, Identidad, Diferencia, Ser,  No Ser,. Ideas matemáticas y otras Ideas (Idea de Hombre, etc.).  Platón sitúa a la Idea de Bien  en la cúspide de ese mundo; a  veces la identifica con la Idea de Belleza e, incluso, con  Dios. La Idea de Bien causa lo real pues la conducta humana se hace con vista a ella y todo  lo  real  tiende a  ella (finalidad intrínseca en la naturaleza).  
 
     
       Esencia de esta teoría: existen ciertas entidades independientes y  diferentes de las cosas del mundo sensible y que  sólo pueden pensarse  como absolutas, inmutables y universales.
a)  La crítica al conocimiento sensible  en el dialogo "Teetetes": Platón mostrará que el conocimiento sensible no puede dar lugar a evidencias,  que la aceptación de dicho conocimiento conduce al relativismo y  que  el  relativismo  es  absurdo (crítica al movimiento sofista).   El  argumento  se completa mostrando que tenemos conocimientos que no se basan en los sentidos. Conclusión: no es posible la ciencia (conocimiento estricto) utilizando la sensación como  criterio de verdad,  no podemos tener ciencia  de lo que aparece a los sentidos (del mundo  sensible).  La  ciencia se ha de basar en el  uso de la razón,  que se  referirá a la naturaleza  de las cosas, a la esencia ("Ideas", en términos platónicos).             
b)  El uso del lenguaje  y el  problema   de   la  referencia  de  los términos universales. Términos  lingüísticos como los nombres comunes  ("mesa"), adjetivos ("bueno") y los sustantivos abstractos  (“belleza") términos de los que se puede mostrar algún ejemplo, inducen a pensar en entidades distintas a las  individuales.  El referente de los nombres propios ("Sócrates", "Napoleón") es una  entidad individual; pero  tenemos ciertos problemas para pensar  en los  referentes  de  aquellos  otros  términos (los nombres comunes, adjetivos y sustantivos abstractos, a los que podemos llamar términos UNIVERSALES,  puesto  que  pueden  utilizarse  para  referirse a una  pluralidad de  objetos).  Por  ello Platón mantendrá que deben existir unas entidades que sean  el  correlato de  los  términos  universales y distintas de los individuos: lo Verde, sería el correlato de "verde",  la Bondad de "bondad",  la Belleza  de "bello", la Verdad  de "verdad"; a las entidades correlato de los términos universales  Platón las llama Ideas o Formas.
c) La posibilidad del conocimiento científico: la ciencia estricta no puede hacerse de lo que cambia continuamente, las cosas sensibles están en continuo cambio, luego la ciencia no se puede referir a las cosas sensibles sino a  entidades que no cambian.  La segunda premisa muestra una clara afinidad con Parménides y con Heráclito: lo dado a  los sentidos es un mundo sometido continuamente al cambio, a la mutación.  En cuanto a la primera premisa: debemos pensar en algo permanente en los objetos si  queremos que nuestras  proposiciones  referidas a  ellos sean siempre verdaderas. ¿Hay un conocimiento que siempre sea  verdadero?  Si poseyésemos  tal conocimiento  deberíamos  pensar que en  el mundo hay cosas que no cambian, y nuestro conocimiento versaría acerca de ellas. Platón creerá que la MATEMATICA reúne esas condiciones. La  ciencia  que  busca  será  aquella  que, como la  matemática, usa  la razón y posee aquel tipo de universalidad; creerá que es posible un saber análogo, e incluso superior,  en  ámbitos de lo real  distintos al  matemático; y ambas disciplinas (la matemática y ese saber superior que denominará "dialéctica") serán conocimiento estricto precisamente por referirse a entidades inmutables. A dichas entidades las llamará Platón "Ideas".

       En el libro VII de “República”, Platón presenta su mito más importante y conocido, el mito de la caverna. Platón dice expresamente que el mito quiere ser una metáfora “de nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación”, es decir, sirve para ilustrar cuestiones relativas a la teoría del conocimiento. Pero tiene también claras implicaciones en otros dominios de la filosofía como la ontología, la antropología e incluso la política y la ética; algunos intérpretes han visto en él incluso implicaciones religiosas.  El mito describe nuestra situación respecto del conocimiento: al igual que los prisioneros de la caverna que sólo ven las sombras de los objetos, nosotros vivimos en la ignorancia cuando nuestras preocupaciones se refieren al mundo que se ofrece a los sentidos. Sólo la filosofía puede liberarnos y permitirnos salir de la caverna al mundo verdadero o Mundo de las Ideas.
 
         Nos pide Platón imaginar que nosotros somos como unos prisioneros que habitan una caverna subterránea. Estos prisioneros desde niños están encadenados e inmóviles de tal modo que sólo pueden mirar y ver el fondo de la estancia. Detrás de ellos y en un plano más elevado hay un fuego que la ilumina; entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto al borde del cual se encuentra una pared o tabique, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima de él, los muñecos. Por el camino desfilan unos individuos, algunos de los cuales hablan, portando unas esculturas que representan distintos objetos (animales, árboles, objetos artificiales...). Dado que entre los individuos que pasean por el camino y los prisioneros se encuentra la pared, sobre el fondo sólo se proyectan las sombras de los objetos portados por dichos individuos. En esta situación los prisioneros creerían que las sombras que ven y el eco de las voces que oyen son la realidad.
Señala Platón que el prisionero liberado va poco a poco descubriendo niveles de realidad cada vez más auténticos: primero miraría los objetos del interior de la caverna y la luz del fuego presente en ella, después saldría al exterior de la caverna y vería primero las sombras de los objetos, después los reflejos de los objetos en el agua  y luego los objetos mismos. Finalmente percibiría el Sol, concluyendo que es lo que produce las estaciones y los años, gobierna todo el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto. Al recordar su antigua morada, la sabiduría allí existente y a sus compa­ñeros de cautiverio, se sentiría feliz y los compadecería; esa vida le parecería insoportable. Pero a pesar de todo, regresaría al mundo subterráneo y aunque pudiera perder la vida en el intento por mostrarse al principio torpe en ese mundo de las sombras y provocar las risas y el desprecio de sus compañeros, bajaría para ayudarles en su liberación. 
        Platón nos da las principales claves para la interpretación del mito: debemos comparar la región visible con la morada-prisión y la luz del fuego que hay en ella con el poder del Sol. El ascenso y contemplación de las cosas exteriores (metáfora del Mundo de las Ideas) es semejante al camino del alma hacia el ámbito inteligible. Señala también que el objeto último y más difícil de alcanzar del mundo cognoscible es la Idea del Bien (simbolizado en el mito con el Sol, último objeto percibido por el prisionero liberado), causa de todas las cosas rectas y bellas; en el mundo visible ha engendrado la luz y al Sol, y en el ámbito inteligible es la productora de la verdad y de la inteligencia; es la realidad que es necesario ver para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público.  

PLATON

El siglo siguiente a la muerte de Sócrates fué brillante por Platón (427-347 A. de J.C.) y por Aristóteles (385-322 A. de J.C.) los principales filósofos griegos, con quienes alcanzó su cumbre no solamente el pensamiento filosófico de Grecia, sino también su literatura y toda su cultura.

Platón nació en Atenas. Perteneció a una familia noble y antigua cuyos orígenes pretendían remontarse a Salón. Su nacimiento y su vocación lo inclinaba a la política; pero la influencia de Sócrates lo llevó a dedicarse a la Filosofía. Platón fundó en su ciudad natal una escuela, en los jardines de Academos, de donde tomó su nombre: la Academia, que platón dirigió hasta su muerte. La Academia perduró hasta el año 529 de nuestra Era, aunque con algunas alteraciones. La mandó clausurar el emperador Justiniano.

El pensamiento filosófico de Platón abarcó todas las éras del amplio panorama filosófico; pero es tal su profundidad y calidad, que en esta visión de conjunto, que tiene por objeto darnos solamente una idea de lo que es la actividad filosófica y el saber filosófico, no es posible entrar en detalles al respecto, por lo que únicamente abordaremos en forma superficial algunos de los aspectos referentes a los problemas epistemológico y metafísico, que son el contenido principal de la filosofía platónica y el que ejerce mayor influencia en el desarrollo del pensamiento posterior.

Un distinguido contemporáneo nuestro, como lo fué el maestro Manuel García, considera a la filosofía platónica ubicada no en la corriente de la filosofía idealista; sino más bien en la corriente de la filosofía realista, no obstante que a la filosofía platónica se le ha llamado con justicia la Filosofía de la Ideas, por ser las ideas el principal centro de su investigación.

La interpretación del maestro García Morente es válida si se tiene en consideración que las ideas de que nos habla Platón son en verdad entidades exteriores al ser humano cognoscente, que le imponen sus categorías al sujeto en el acto de conocer para producir el conocimiento mismo, que es la tesis de la filosofía realista y no es el sujeto que conoce el que imprime a las ideas sus categorías internas para producir el conocimiento, que es lo que ocurre en todo sistema idealista.

Sin embargo, se puede ubicar válidamente a la filosofía platónica dentro del idealismo si se tiene en consideración que las ideas del mundo utópico de Platón se internan en nuestra alma antes de nacer, según su teoría, en la contemplación de ese mundo perfecto que es la religión de las almas y de los modelos eternos de las cosas; pero si en nuestra vida material podemos conocer qué son las cosas materiales, esos pálidos reflejos, esas sombras vanas de las cosas perfectas del topos uranos, es precisamente porque ya viene equipada nuestra alma de las imágenes de las ideas perfectas que conoció en ese lugar celeste y ese equipamiento de nuestro yo, de nuestra capacidad intelectiva es lo que proyectamos al mundo exterior para conocer, a través del mundo engañoso de las cosas vanas, de las cosas materiales, el mundo perfecto de las cosas auténticas, de las existencias verdaderas y perfectas y así obtener el conocimiento auténtico y verdadero del mundo, de la existencia de los objetos de conocimiento científico.

Que son las cosas y cómo obtenemos el conocimiento de ellas, son los temas principales de la filosofía platónica para Platón, como para Parménides, tenemos dos grados, des categorías de conocimientos: la mera opinión, en griego doxa y el saber auténtico, en griego nus o episteme.

La mera opinión es el conocimiento que nos resulta de las noticias que de la realidad exterior nos proporcionan los sentidos, por éso no es de confiar, porque los sentidos nos dan conocimiento superficiales de una realidad cambiante, como dice Heráclito; en cambio, el saber auténtico aspira a profundizar en la estructura básica de las cosas y darnos de esa manera el conocimiento de lo que es eterno, definitivo e imperecedero, porque para Platón, como para Parménides, no es posible admitir que la verdad sea cambiante, es decir, la verdad auténtica acerca de una cosa determinada acerca de un objeto de conocimiento científico determinado.

Esta concepción inicial plantea graves problemas a Platón para poder determinar cómo es que ocurre el conocimiento substancial, básico, científico, seguro, sin alteraciones, de la realidad exterior y ante la imposibilidad de explicarlo con la precisión, conservadas en su totalidad hasta nosotros, en las que hace gala de facilidad literaria y belleza en la exposición, adoptando el estilo de diálogo y en las que inmortaliza la figura de su maestro Sócrates, como personaje central de sus diálogos, matizados de bellas narraciones en las que nos presenta mitos o alegorías, con los cuales pretende explicar su grandiosa concepción.

Así surge la teoría de las ideas . Sigue el precedimiento Socrático que conocemos con el nombre de mayéutica o parto del espíritu, mediante el cual se pretende obtener el conocimiento del intelocutor forzando el diálogo para hacerlo incurrir en contradicciones, hasta hacer brotar la luz de la verdad.

Platón pone en boca de Sócrates, para citar un ejemplo, un interrogatorio mediante el cual logra obtener de un esclavo iletrado la solución a complicados problemas matemáticos. Eso prueba, piensa Platón, que en realidad el conocimiento de las cosas, tanto el de las cosas materiales como el de los objetos intelectuales, como son, por ejemplo, los números, ya lo traemos los seres humanos en nosotros mismos desde antes de nacer, lo cual implica la existencia en nosotros de una alma racional e inmortal, la cual necesariamente tuvo una existencia previa a nuestra existencia material y que por tanto, conoció en algún lugar diferente a nuestro mundo material, la estructura misma de las cosas, que en este mundo material apenas sí podemos conocer como sombras o reflejos; pero que al alma contempló en su forma perfecta, en su estructura esencial, en el lugar celeste en donde habitó antes de venir al mundo, es decir, en el topos uranos, el cual está poblado por las esencias o formas puras, en griego eidos: imagen, idea.

De allí que los sentidos solo nos proporcionan vagos conocimientos que nos llevan a la simple creencia, conjetura u opinión; mientras que, como en su vida anterior el alma adquirió el conocimiento auténtico de la esencia de esas mismas cosas en el tipos uranos, donde conoció al hombre perfecto, o sea el concepto, a la idea de hombre, al árbol perfecto, o sea a la idea de árbol, a la justicia perfecta, o sea a la justicia más verdadera y auténtica, al amor perfecto, a la belleza perfecta, etcétera, para alcanzar ese saber auténtico solamente tenemos que esforzarnos en recordar, en hacer memoria para hacer presente ese conocimiento que ya traíamos con nosotros desde que nacimos.

Algunos conocimientos los recordamos con mucha facilidad, simplemente los evocamos al ver las cosas materiales; pero para otros, necesitamos el diálogo con un interlocutor más entendido que, como en la mayéutica socrática, nos ayude, mediante un auténtico parto del espíritu, a evocar el recuerdo de los conocimientos olvidados por el alma al momento de nacer.

Del diálogo platónico se originó la dialéctica, sistema de conocimiento que implica el poner nuestras opiniones una frente a otra y aplicar todas las reglas de la Lógica para purgarlas de todo error, hasta quedarnos con la verdad sola.

En ese lugar celestial, el topos uranos, el conocimiento que obtuvo el alma no estuvo exento de dificultades. Platón nos los explica con dos mitos: el tránsito del alma humana en el cielo, anterior a la existencia terrenal, se puede comparar con el viaje que realiza un cochero, que representa a la razón humana, el cual viaja en un coche tirado por dos caballos, uno blanco y otro negro. El blanco, dócil y de buena raza, aspira a elevarse a la región más alta del cielo, el negro, díscolo, representa a los instintos sexuales y a las pasiones. La habilidad del cochero está en saber establecer armonía entre ambos caballos, para conseguir éxito en el viaje que lo lleva a la contemplación de las ideas. En su viaje por el firmamento, haciendo prevalecer al caballo blanco, el cochero logra llegar hasta el lugar donde residen las ideas y al conseguirlo, el cochero contempla la belleza de ese lugar celestial: el amor perfecto, la belleza perfecta, la sabiduría perfecta, las cosas perfectas: pero al quedar deslumbrado por la contemplación de esa perfección, inconscientemente suelta las riendas del coche lo que aprovecha el caballero negro para tirar del carruaje hacia abajo, el cual viene a caer en la tierra con el cochero, nuestra alma, que antes pasa por un lugar en donde se produce el olvido total de lo que había visto en el mundo utópico de las ideas.

La otra alegoría es el Mito de la Caverna. Imaginemos, dice Platón, que exista en un lugar una caverna, en donde se encuentran encadenados, desde que eran niños, unos esclavos que han vivido toda su vida en ese lugar, sin haber conocido jamás el mundo exterior y sin tener posibilidad de imaginar siquiera lo que es nuestro mundo. Las cadenas les impiden moverse y ni tan siquiera pueden mirar a otro lugar que no sea el fondeo de la caverna y el fuego existente un camino por donde diariamente transitan los habitantes de una ciudad cercana, cuyas sombras y de los objetos que llevan consigo, se proyectan en el fondo de la caverna. Los esclavos pueden observar con claridad las sombras, las conocen e identifican una por una y hasta pueden establecer un cierto orden de sucesión en los movimientos, que les permite predecir que sombra va a seguir después de la que acaba de pasar: primero una niña que lleva sobre sus hombros un cántaro, después unos niños que juegan con una rueda y un carrito, posteriormente una mujer con cubos de agua, luego los hombres con sus instrumentos de labranza, más tarde el regreso de cada grupo y así sucesivamente. Cuando los transeúntes hablan, los encadenados oyen sus voces e imaginan que proceden de las sombras que ven, lo cual es para ellos la única realidad que existe, supuesto que es lo único que han visto durante toda su existencia. Imaginemos, sigue diciendo Platón, que uno de los encadenados, por una causa tan desconocida como inexplicable como poder mágico, de pronto se ve libre de las cadenas que lo atan, lo cual lo mueve a observar a los lados, hacia donde nunca había visto, después se anima a ponerse de pié e investigar la caverna y tratar de salir por la abertura hacia el exterior, en donde puede contemplar la realidad del mundo que nosotros conocemos. Seguramente la nueva luz que hiere sus ojos hace que le duelan y apenas puede ver; después el sol lo deslumbra dolorosamente y lo ciega, por lo que apenas de poco en poco pueden lograr habituarse: primero consigue ver las sombras, luego las imágenes de las cosas reflejadas en las aguas y después las cosas mismas, con creciente admiración al darse cuenta de que lo que él imaginaba antes que eran las cosas, no son sino sombras vanas, un pálido reflejo de lo que las cosas son en la realidad. Por la noche verá el cielo estrellado y la luna, al amanecer, vera la imagen reflejada del sol y por último, después de un largo esfuerzo, en griego: gimnasia, podrá llegar a contemplar al mismo sol. Entonces se daría cuenta de que el mundo en que había vivido antes, el mundo de la caverna y de las sombras, era un mundo irreal y desdeñable, por lo que seguramente sentirá un gran deseo de volver a ese lugar; pero para hablar con sus compañeros de esclavitud, para hacerles ver, para decirles, para convencerlos de que esas sombras no son reales; sino el pálido reflejo de un mundo mucho más pleno y hermoso, mucho más perfecto, para llegar a conocer el cual deberán abandonar la caverna, porque las sombras a que están habituados no son si no una mera reproducción, una figura, una silueta de las cosas perfectas que representan. Si así lo hiciera, sus compañeros esclavos no podría creerle, sino al contrario se reirían de él y si él continuará en su empeño de tratar de salvarlos de las tinieblas de su ignorancia y sacarlos a la luz esplendorosa de la verdad del mundo real, seguramente se amotinarían contra él y llegarían a matarlo.

En la alegoría anterior Platón ha simbolizado en la caverna el mundo sensible que nosotros conocemos y en el cual las cosas cuya realidad percibimos únicamente a través de los sentidos, no son sino sombras de las ideas perfectas, paradigmas que existen en el lugar celeste que imaginó, donde el alma, en su estancia anterior a la vida presente, pudo conocer y tratáramos de liberarnos de las cadenas que nos atan al conocimiento superficial, superando los obstáculos que se oponen a que conozcamos la realidad que solamente percibimos mutilada por nuestros sentidos, podríamos transponer los umbrales de la caverna de la ignorancia y poco a poco recordaríamos, primero las imágenes, después las cosas verdaderas en sí, después la realidad exterior plena y finalmente, después de habituar nuestros ojos a la perfección, pasando de las cosas menos perfectas a las más perfectas, mediante un esfuerzo o ejercicio gimnástico de nuestro entendimiento, podríamos alcanzar a comprender la máxima sabiduría que corresponde a la idea del bien; pero el filósofo, el hombre que puede realizar esa proeza y que se ve arrastrado por el anhelo, por la pasión arrolladora de comunicar a sus semejantes el resultado de sus meditaciones y los logros de su sabiduría corre el riesgo, como ocurrió con Sócrates, de morir incomprendido por sus conciudadanos, incapaces de liberarse de la miserable condición de la ignorancia.

En sus diálogos y en sus mitos Platón ha recurrido a la alegoría, al cuento, a la conversación, porque la sabiduría auténtica es de tal naturaleza inaccesible al conocimiento humano, que no es posible comunicarla directamente, o por raciocinios o demostraciones y la actividad misma filosófica no es una labor precisa y determinada, como las restantes ocupaciones habituales en la vida; sino más bien se trata de un modo de ser, de una manera de vivir, de un entregarse apasionado a encontrar un sentido a la existencia.

Es necesario subrayar que la teoría postulada por Platón en la exposición de su filosofía no es ni mucho menos una tesis caprichosa o arbitraria, un mito o una leyenda ni una explicación religiosa, mística o puramente imaginativa.

Lejos de ello, la filosofía de Platón es un esfuerzo sincero, razonable y respetable, por encontrar la solución adecuada a los dos grandes problemas filosóficos de que hemos venido hablando en las páginas anteriores: el problema epistemológico y el problema matafísico, es decir un esfuerzo por encontrar la solución más racional y adecuada al problema que consiste en explicarnos como es posible el conocimiento, si el conocimiento científico de las cosas que integran la realidad exterior universal es o no posible para el entretenimiento humano y en caso de ser afirmativo esa respuesta, que son, en qué consisten, cuál es la estructura de las cosas mismas y en qué consiste éso que les comunica el ser, la existencia, a todos los objetos del cosmos.

El referirse a un lugar celeste en donde existen los paradigmas de toda realidad, imágenes de las cosas que conocemos en el mundo material, de las cuales esta última no son sino meras sombras o reflejos por las cuales podemos ascender hasta comprender las primeras, no es un mito religioso; sino el resultado directo de la exigencia de estricta racionalidad, exigencia planteada primero por los filósofos presocráticos y después por los sofistas y Sócrates, especialmente este último que fué quien hizo notar y subrayó la necesidad de encontrar el concepto de cada objeto de conocimiento en tanto es objeto de conocimiento universal y la necesidad de definir los conceptos precisando su alcance y contenido, necesidad que, unida a la exigencia de universalidad y fijeza del conocimiento científico, frente a la realidad cambiante del devenir del mundo material que descubrió Heráclito, llevan de la mano a Platón a proponer una hipótesis, la primera hipótesis seria, científica, racional, que responde a la pregunta acerca de que es éso que llamamos el concepto universal de las cosas que son objeto del conocimiento científico.

Bajo esa perspectiva, podemos decir que Platón ha sacado provecho de los sistemas filosóficos intentados por los presocritos; pero que se interesa también en el hombre, tanto como los sofistas y no olvida el valor objetivo de la verdad y del bien, siguiendo las enseñanzas de Sócrates, su maestro; que su mundo material tiene la movilidad es inmutable y perfecto, como el ser de Parménides.

Será un discípulo de Platón quien nos ha dejado la enseñanza de la única forma en que puede darse un discipulado digno en el terreno filosófico, Aristóteles quien impregnado de toda la majestad del pensamiento de la filosofía platónica, aprovecha sus logros y los proyecte en un nuevo sistema conceptual, de proporciones monumentales, que habrá de eliminar todo el desarrollo del pensamiento posterior, hasta los albores del Mundo Moderno y cuyos destellos se proyectan fecundos hasta nuestros días.

1.La vida, las obras más importantes y la importancia del pensamiento del aurtor
1.1 La vida
Nació en Atenas, en el 427, hijo de padres pertenecientes a la nobleza. Su verdadero nombre fue Aristócles; “Platón” (ancho de espaldas), fue el sobrenombre con el que pasó a la historia y que debió de aplicarle alguno de sus maestros a causa de su ancha contextura.
Recibió una excelente educación, pero se mantuvo al margen de la vida pública. Tuvo dos intereses: la poesía -que abandonó luego- y la política -que le preocupó siempre-.
A los 20 años tuvo por maestro a Sócrates y recibió su influencia hasta tal punto que ha sido dificil decir cuales de sus aportaciones filosóficas son originales y cuales son obra de su maestro.
Con la muerte de Sócrates se estableció un tiempo en Megara con Euclides, otro discípulo de Sócrates. De regreso a Atenas emprendió un viaje a Egipto. Poco después fue invitado por el Tirano Dionisio el Viejo a Siracusa (Sur de Italia) donde se relacionó con Arquitas. E viaje fue desastroso: por orden de Dionisio el filósofo fue ofrecido como esclavo (hacia el 387) en el mercado de Egina (que estaba entonces en guerra con Atenas). Tuvo que ser rescatado por un cierto Aniceris.
Al regresar, a los 40 años fundó La Academia, primera escuela filosófica, lugar donde enseñó filosofía durante 20 años, conversando de los más diversos temas: matemática, astronomía, zoología, etc. Admitía que la filosofía tenía el carácter de ciencia universal porque comprendía todos los problemas de la existencia y del pensamiento.
Sostuvo la inmortalidad del alma y su facultad para conocer las ideas más perfectas de verdad, bien y belleza que se resumen en Dios.Sus obras comprenden los diálogos que Sócrates mantuvo con sus discípulos, y las normas de política necesarias para quienes gobernaran. Fue el autor de la primera utopía política de la historia de la cultura, donde describía una imaginaria sociedad perfecta en su obra más conocida : La República, con un planteamiento político muy original.
Platón defendía la memoria de Sócrates. La defendió hasta el punto que a través de las ideas de Sócrates quiso oponerse a una tendencia que considera funesta: el relativismo sofístico. Una y otra vez los sofistas son blanco de sus críticas e interrogaciones.
Pasó los últimos años de su vida dando conferencias en la Academia y escribiendo, murió aproximadamente a los 80 años en Atenas en el 347 a. C.
1.2 Las obras más importantes
En numerosas ediciones de Platón se presentan sus obras ordenadas en trilogías o tetralogías. Muy influyente ha sido la ordenación en tetralogías debida a Trasilo. Según ella, hay nueve tetralogías en la forma siguiente:
  • Eutifrón, Apología de Sócrates, Critón, Fedón.

  • Cratilo, Teeteto, Sofista, Político.

  • Parménides, Filebo, Banquete, Fedro.

  • Primer Alcibíades, Segundo Alcibíades, Hiparco, Anterestai.

  • Teages, Carmides, Laches, Lisis.

  • Eutidemo, Protágoras, Gorgias, Menón.

  • Hippias mayor, Hippias menor, Ion, Menexeno.

  • Cleitofón, República, Timeo, Critias.

  • Mino, Leyes, Epinomis, Cartas.

  • La primera edición impresa es la que contiene la versión latina de Marsilio Ficino (Florencia, 1483-1484)
    1.3 La importancia del pensamiento del autor
    Platón fue por exceléncia el discípulo de Sócrates, el mayor filósofo de la história, fue el primero en darse a conocer como filósofo (aquel que ama y busca el conocimiento pero es consciente que no lo posee). Supuso una gran revolución en la história de la filosofía pero no dejó ningún escrito porque no creía en la palabra escrita. Su gran discípulo fue Platón, que gracias a él tenemos constancia por sus escritos del pensamiento de Sócrates. Es una filosofía basada en las teoría de la existencia de unas Ideas que suponen la verdadera realidad. Ellas da lugar a todo el pensamiento de Platón, el cual se centra en la e´tica y en la política. Platón siempre luchó contra los sofistas, aquellos que se describían cmo sabios sin conocer la verdadera realidad. Estos consideraban a los Dioses y a otras divinidades relativos en cuestión de la ley. El modelo político de Platón, la República, exijía una divinidad fija, inmutable y simple. Pues la jerarquía es una caractarística constante en su pensamiento. La existencia que un ente superior que ordena las cosas (las Ideas) suponen su gran rasgo.
    Para Platón la justicia es el resultado de una ordenación de clases en cuanto a sus competencias y funciones diversas. Tampoco aceptaba el naturalismo radical revolucionario. En conclusón cabe destacar la importancia de su pensamiento en la época, totalmente diferente a los demás y con un planteamiento de la realidad muy singular y complejo.

    2-Estudi histórico de la época



    En el año 427 a. de J.C. se recordará toda la vida en Atenas. Nace un astro de la filosofía llamado Platón. Quien diría que seria uno de los más grandes filósofos de la historia, sin dejar de lado Aristóteles, quien seria más que un amigo para él.

    En el año 415 a. de J.C. se produce la primera desgracia desde el nacimiento de Platón. Atenas no puede vencer a Sicilia, por la cual cosa es un paso atrás para la civilización ateniense, que ni con armas fue capaz de abatir el ejercito de siciliano.

    Cuando todo parecía volver a la normalidad se produjo la batalla de Egos Pótamos (405 a. de J.C.), en la que volvieran a ceder. Se produce una hegemonía espartana en Grecia y crisis interna en Atenas: desprestigio de la democracia, conflictos civiles, depuraciones y un hecho para la historia, asesinado el íntimo amigo de Platón, Sócrates (399 a. de J.C.). Las ciudades de Sicilia, unidas bajo el mando de Dionisio, rechazan la invasión cartaginesa de la isla. Hegemonía de Siracusa.

    Atenas se alía con Esparta (371a. De J.C.). Hegemonía de Tebas, conocida por las ruinas del Alto Egipto a orillas del Nilo. Su esplendor data del Imperio medio con la subida al trono de los príncipes tebanos; en el Imperio nuevo se convirtió en capital política y religiosa de los faraones (con el dios Amón y su influyente cata sacerdotal). La reforma religiosa de Ajnatón y los excesos de los ricos sacerdotes de Amón propiciaron el declive de la ciudad, en que en 663 a. de J.C. fue invadida por los asirios. En la orilla oriental se conservan los santuarios de Loxur y Karanak. En el lado occidental del Nilo se encuentra la inmensa necrópolis (templos funerarios de Dayral Bahari, hipogeos del Valle de los Reyes, de las Reinas, de los Nobles, etc.).

    En el año 367a. de J.C. Dionisio el joven, sucede a su padre como tirano de Siracusa, teniendo como consejero a su tío Dion, que lo tuvo hasta la muerte del comentado, fue estadista siracusano.

    Hubo una decadencia de Tebas a causa de la muerte de Epaminondas (362ª. De J.C.). Epamiondas fue general y estadista beocio. Uno de los jefes del partido democrático en Tebas, derrotó a los lacedemonios en Leuctra. Su muerte puso fin a la hegemonía de Tebas.

    En el 349 a de J.C. Filipo sube al trono en Macedonia. Su reinado fue eterno hasta que fue derrotado por el cónsul romano Quincio Flaminio en Cinoscéfalos (197), lo que inició el declive de Macedonia.

    Primer discurso de Demóstenes (354) en la asamblea, fue político y orador ateniense, y famoso por la fuerza de estudio y tenacidad logró superar sus dificultades de elocución y adquirir un notable talento oratorio que empleó primero como abogado y más tarde en política contra Filipo de Macedonia. Intervino activamente en política y obtuvo la alianza de Tebas, pero los atenienses y los tebanos fueron derrotados por Filipo en Queronea (338). Exiliado, alentó la rebelión de los griegos tras la muerte de Alejandro, pero se envenenó después de la derrota de aquellos.

    Filipo asedia Olinto (348), a pesar de la oposición de Atenas. Al final Filipo destruyo la ciudad griega de Calcídica.

    Batalla de Querenoa, en Beocia, (338 a, de J.C.). Filipo es dueño de Grecia. Tras esta victoria ante los atenienses y tebanos tiene asegurado su poder sobre el pueblo. Por lo cual esta victoria le alza hasta el poder absoluto.

    Dos años después, en el 336 a. de J.C., Alejandro sube al trono tras el asesinato de su padre.

    Empiezan las campañas de Alejandro en Oriente, dos años despues de subir al trono, 334 a. de J.C. Alejandro, discípulo de Aristóteles, sometió a la Grecia rebelde, se hizo nombrar jefe de los griegos contra los persas y atravesó el Helesponto. Venció a las tropas de Dario III en el Gráfico (334) y en Issos (333), y ocupó Tiro Y Egipto. Fundó Alejandría y más tarde, atravesando el Éufrates y el Tigris, derrotó a los persas entre Guagamela y Arbelas (331). Se apoderó de Babilonia y Susa, quemó Parsa (Parsépolis) y alcanzó el Indo. Pero, debido al agotamiento de su ejercito, regreso a Babilonia, mientras Nearco conducía la flota por el golfo Pérsico. Alejandro, establecido en Babilonia, trabajó para organizar su conquista, fundiendo en un solo pueblo a vencedores y vencidos; Pero el imperio que había creado no le sobrevivió y, justo después de su muerte ( 323), fue repartido entre sus generales. El partido antimacedonio En Atenas acusa a Aristóteles de impiedad.
    4- Resumen explicativo del pensamiento del autor


    El Mito de la caverna

    Platón, consciente de la dificultad que supone el entendimiento de su teoría para las personas del pueblo, decide bajar al nivel intelectual de estas personas para explicarles con la ayuda de un mito, sus teorías sobre el conocimiento y la realidad. Se trata de hacer una metáfora de su teoría y pasarla a historieta para que el pueblo, con su bajo nivel intelectual, sea capaz de comprender su posición. De aquí la importancia de explicar este mito para comprender su pensamiento.
    Existe un hombre que se encuentra encadenado dentro de una caverna y desde su posición sólo observa unas sombras de origen desconocido. Su mundo lo constituye estas figuras de sombras que se realizan por la existencia de una vela. Esta es su realidad.

    Un día gira la cabeza y descubre que aquellas sombras procedían de una vela, que iluminaba los cuerpos de unos hombres que circulaban por detrás de él. Este sencillo paso para Platón, significa una auténtica revolución, se trata de buscar el conocimiento fuera de la experiencia. Es un paso importante para llegar a comprender la auténtica realidad. Pero, nuestro personaje es consciente que su mundo se ha ampliado y por ello decide abandonar la caverna para ampliar aún más su realidad. Pero se detiene en la salida porque percibe una fuerte luz procedente del exterior que dañan sus ojos adaptados a una vida de sombras. Para él, este paso es doloroso. Es una etapa lenta en el que poco a poco consigue salir al exterior, primero de noche, luego utilizando la luz de la luna llena, hasta que sus ojos se van acostumbrando a la luz diurna. El dolor poco a poco va cesando para dar a lugar al descubrimiento de la gran realidad, el mundo exterior. Pero nuestro personaje no cesa en su búsqueda de la verdad hasta que consigue por unos segundos visualizar aquello que hace posible la existencia de este muevo mundo; el Sol.

    Si ahora llevamos este mito al pensamiento de Platón, encontramos que una característica importante de éste es una organización jerárquica del conocimiento y de la realidad.
    Así pues, Platón distingue dos grandes mundos; el mundo sensible (dentro de la caverna) y el mundo inteligible (el exterior).
    En el sensible encontramos como conocimiento la imaginación (aquello que la gente se piensa, lo habitual) y la creencia (una convención sin fundamento). Y en la realidad, encontramos dentro del mundo sensible los artefactos (objetos que necesitan de nosotros para su existencia) y los seres naturales (son para ellos mismos).



    En el mundo inteligible como conocimiento encontramos la razón discursiva (capacidad de razonar) y la razón intuitiva (Clara visión de la realidad, el nivel máximo de conocimiento).

    Por lo que se refiere a la realidad, en este nivel encontramos las entidades matemáticas (no son reales y no se perciben por los sentidos) y las IDEAS (son supra-mentales y suponen el máximo exponente de la realidad).

    De aquí, la importancia que adquieren las ideas en el pensamiento de Platón. Su teoría se desarrolla entorno a esta supra-realidad que supone las Ideas. Por ello se hace necesario dedicar un apartado de este trabajo para describir su concepto de Idea.
    Ideas de Platón
    Son objetivas y no pertenecen a nuestra mente, son extra-mentales. Son eternas, no las podemos percibir porque no son materiales. Pero se encuentran materializadas en el mundo sensible. Por ejemplo la idea de redonda. Existe esta idea como pensamiento, como figura pura, pero en el mundo sensible (el mundo de los sentidos, donde vivimos) solo podemos hacer objetos que se asimilan a ella. Una redonda realizada con las más altas tecnologías se acerca mucho a la idea, pero nunca puede llegar a ser perfecta, porque si llegase a ser perfecta sería la idea misma. De aquí que los objetos tiendan a imitar las ideas sin llegar a serlas.
    Dentro de estas ideas encontramos una idea que va por encimas de todas: la idea del BIEN (en el mito se simboliza por el Sol). Es la fuente que comunica la realidad y la verdad con el resto de ideas. Quizás lo que otros llamarían como Dios.
    Platón desarrolla la teoría de las ideas que se puede sintetizar en los siguientes puntos:
    • Las ideas son la verdadera realidad de las cosas, aquello universal que sólo es captado intelectualmente.
    • Son objetivas y extra-mentales.
    • No se pueden percibir por los sentidos
    • Las cosas sensibles (aquello que capta nuestros sentidos) son copias que participan en las ideas, pero que nunca se confunden con ellas. Pero nos ayudan a recordarlas.
    • Las ideas es un conocimiento que poseemos y que tenemos que recordar mediante los objetos sensibles que tienen a imitarlas.
    • Son expresiones del BIEN. La materia implica el MAL.
    • Si no se conocen las ideas, no se puede tener el verdadero conocimiento cayendo de este modo en el relativismo de las cosas
    • El MAL no es una idea

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