RESUMEN DE LA OBRA TODAS LAS SANGRES DE JOSE MARIA ARGUEDAS
Argumento de la obra "Todas las Sangres"
Argumento de la obra "Todas las Sangres"
Fermín es el propietario de la mina Apark’ora y esta tratando de explorarla, sin compartir el provecho con una compañía internacional la Wisther.
Fermín Aragón posibilita la entrada del capitalismo en la Villa San Pedro, y cambia los destinos de todos los habitantes de la zona. Bruno Aragón es el señor hacendado tradicional, que siente una gran responsabilidad por la conducta y la salvación de sus colonos indios. Se opone a la ambición y al deseo de lucro que dirigen las acciones de su hermano.
Bruno esta convencido de que la ambición convierte a los hombres en seres egoístas, le hace olvidarse de los demás y terminan perdiendo su alma. Por esa razón evita a toda costa que los colonos indios sientan tentación por el dinero. Demetrio Rendón Willka simboliza la alternativa india para resolver los problemas de la sociedad.
En Rendón Willka se halla imbuida la idea de Arguedas de que el indígena es un ser con dignidad, capaz de ser un elemento productivo en la transformación del país.
Rendón Willka es el “ex indio”, ósea el nativo transcultado, que ha perdido parte de su herencia cultural, pero que ha conservado sus valores tradicionales mas valiosos. Rendón Willka encarna la fraternidad entre todos los hombres, y la posibilidad de integración y liberación. La trama de la obra consiste en lo siguiente:
Fermín explota la mina Apak’ora con la ayuda de 500 colonos indios enviados por su hermano bruno. Así mismo trata de obligar a los señores antiguos de san pedro a que le vendan sus tierras de “la esmeralda”. Compra con sobornos a algunas personas dentro del grupo para que denuncien los planes de su vecinos, los antiguos propietarios se traicionan entre si, y para completar la situación caótica del pueblo, los indios de Lahuaymarca se niegan a trabajar sin sueldo, y abandonan el cabildo del pueblo ante la indignación de los señores. Fermín descubre un manto de plata muy grande dentro de la mina, y el ingeniero trata de menoscabar la posición de su patrón.
Cabrejos es un agente secreto de la compañía de wisther, y su misión es de crear dificultades a Fermín, para que el trabajo en la venta de plata se retrase, y el dueño de los yacimientos se vea obligado a venderlos a la compañía. Utiliza la ayuda del mestizo Gregorio, quien planea una estrategia. Se sirve de las creencias indígenas sobre una serpiente gigantesca, el AMARU o espíritu de la montaña, y pretende ser esa serpiente que habita dentro de los socavones del depósito minero.
Grita y asusta a los indios, creyendo que huirían de la mina, pero los colonos nativos les dan una sorpresa a Gregorio y al ingeniero Cabrejos, pues se quedan trabajando dentro de los túneles mineros venciendo su “temor mítico”. Cuando los nativos cuestionan los mitos porque estos estorban su desarrollo, ya están camino a un cambio cultural, selectivo.
A pesar de este triunfo parcial de Fermín Aragón, la compañía internacional logra comprar a varios miembros del gobierno en Lima, y obliga a Fermín a vender la mina. La compañía consigue una orden judicial que obliga a los señores de san pedro a vender sus tierras de la branza en “La Esmeralda”. Los vecinos se niegan a venderlas, y como protesta queman el pueblo de san pedro y se marchan del lugar en derrota. Son acogidos temporalmente por una de las comunidades indígenas que les ayuda a ajustarse al cambio dignamente.
Entre tanto bruno a tenido su momento de “iluminación” o epifanía después de matar a su amante Felisa (quien había intentado atacar a su nueva pareja), y decide dejar de practicar el sexo pecaminoso, y se une definitivamente a una mestiza, Vicenta , que será el vehiculo para su transformación. Ella espera un hijo suyo, que junto con el niño indio que le va a nacer a Rendón Willka, significan el futuro cambio para la localidad.
Bruno, redimido por el amor, se empieza a acercar a sus colonos y termina ayudando a los comuneros de Paraybamba. Esto lo lleva a enfrentarse con el cholo Cisneros y don Lucas, hacendados abusivos. Cuando llega la compañía Wisther, Bruno se culpa por haber contribuido a la explotación de la mina, y decide purificar el mundo de los que han causado la contaminación. Mata al hacendado Lucas e intenta matar a su hermano Fermín, pero falla.
Es llevado a la cárcel y allí espera saber los resultados de las acciones de Rendón Willka, la tercera opción en la encrucijada, viaja de incógnito, (con el apoyo de don Bruno) y cinvence a los indios de las haciendas de que ellos son fuertes, y que deben levantarse y tomar tales propiedades.
Los nativos se levantan y expulsan a sus antiguos patrones.
Rendón Willka es buscado y fusilado por las fuerzas del ejército. Pero el ya a cumplido su misión de despertar la conciencia de sus compañeros de cultura y a dejado abierto el camino para la liberación.
Arguedas narra magistralmente olas preparaciones para la turupukllay, se oyen voces, suenan los wakawak`ras, trompetas que se tocan durante las fiestas. Luego aparece el “misita”, el toro. El ambiente de la fiesta sube de temperatura y los ánimos se exaltan.
Aparecen los problemas cuando el subprefecto prohíbe por mandato del gobierno central que la fiesta tenga lugar sin la participación de un diestro como se venia haciendo tradicionalmente en puquio.
El pueblo de puquio no esta de acuerdo con que se realice la fiesta de la manera como quiere el gobierno central y algunos puquianos que radican en Lima, quienes contratan un torero español. Llega el día de la fiesta taurina, y el pueblo puquiano impone su tradición.
Se trata de una novela de formación articulada sobre dos pilares estructurales de dilatada tradición literaria, como son, por un lado el motivo del viaje y por el otro el del héroe adolescente que protagoniza el tránsito de la infancia a la edad adulta. Ambos motivos son de fácil rastreo a lo largo de la literatura, tanto aislados como combinados, arrancados, desde la Biblia y la épica clásica, pasando por la picaresca hasta llegar a la literatura del siglo XX.
El viaje de Ernesto, el protagonista de la novela, pasa por tres etapas. La corta estancia en Cuzco conforma la primera etapa del viaje iniciático de Ernesto; Cuzco es ciudad sagrada y centro del mundo en el que se unen cielo y tierra. La segunda etapa es el largo peregrinar del protagonista siguiendo los pasos de su padre por toda la geografía del Perú. La estancia en Abancay constituye la tercera parte del viaje del protagonista; Abancay romperá la idea del orden natural que Ernesto había aprendido con los indios, porque en esa ciudad aparecerá materializado el mal. La última etapa del viaje de Ernesto consiste en la vuelta a emprender el camino que lo integra con las sierras, los ríos y el pasado, pues ese será, paradójicamente, su futuro. Son dos los narradores que relatan los diferentes capítulos de la novela. Uno es el mismo protagonista que narra su historia interior, y el otro es el narrador que narra la historia global. Pero se trata de un narrador no del todo omnisciente, de una omnisciencia restringida que no cuenta más allá de lo que podría saber Ernesto.
Se ha vuelto común en la bibliografía señalar deficiencias en la organización de Los ríos profundos, inclusive entre aquellos que enaltecen su esplendor estético y la consideran la mejor novela de Arguedas. Pero lo cierto es que lo que menos le falta a esta novela es una estructura definida, ya que no sólo dispone de una, sino de dos. Paralelo al deambular por el Perú y al proceso de formación de Ernesto, se halla un sistema de planos que, a veces interpuestos entre ellos, dan la clave al verdadero significado de la novela.
En el primer plano se asemeja la biografía del autor con la vida de Ernesto, su alter ego en muchas de sus otras obras. Hijo de Víctor Manuel Arguedas Arellano (natural de Cusco) y de Victoria Altamirano Navarro, quedó huérfano de madre cuando contaba tan sólo con tres años de edad. Sin embargo esta orfandad le facilitó que estuviera al cuidado de los sirvientes indígenas, cuidado que se acrecentó al casarse su padre con Gimanesa Arangoitia, con la cual jamás congenió. Su padre, abogado errante, concedió la educación de su hijo a su madrastra. Pero Arguedas logró escapar del martirio que significaba vivir en la hacienda de ésta, refugiándose durante dos años en la hacienda de Viseca de su tío José Manuel Perea. En la cercana comunidad indígena de Utek', Arguedas viviría la época que recuerda como la más feliz de su vida. Esta etapa nutrió toda su existencia con imágenes idealizadas de integración con la naturaleza y una gran conciencia solidaridaria. Confirió al mundo andino rasgos de hogar, de vientre materno y protección paterna. Las figuras patriarcales de don Felipe Maywa y Victo Pusa condensarían en su memoria la plenitud humana y humanizante de Viseca y Utek' conforme se ve a lo largo de Los ríos profundos. Esta visión mágica, unitaria y animista del universo absorbida desde la niñez la integró en su obra como tema y materia de la narración así como también elemento estilístico del lenguaje narrativo.
El plano del pasado inca se halla en el reino de la memoria y está estrictamente atado al plano mágico-mítico, hasta el punto de confundirse. El escritor Clastro Klaren dice así: “La magia es el medio gracias al cual el ser humano puede intentar comunicarse y comprender el mundo que lo rodea y que apenas entiende”. En Los ríos profundos Arguedas presenta una visión del universo como un todo interrelacionado y el acercamiento mágico a ese mundo consiste en intentar descubrir los caminos subterráneos que se mueven entre los seres, las cosas y los valores espirituales. Sin embargo esta percepción integradora y panteísta no es compartida por todos los personajes de la novela, tan sólo por el pueblo indígena y por Ernesto, el protagonista “introducido” por una infancia pasada en el ayllu y en su quebrada madre. Esta magia es para Ernesto su guía vital y la encuentra en la memoria de las piedras vírgenes del muro inca, de donde capta al palparlas con sus manos la ternura y solidaridad de sus antepasados; la magia se encuentra de igual modo en los ríos, a los que otorga el papel de divinidad purificadora ya que es sangre que desciende de la sierra y trae consigo recuerdos de un pasado feliz. Esta magia también se apodera de su voz convirtiéndola en canto y de este modo pasa a formar parte del lenguaje del mundo. Es decir, aunque escrita en castellano, Los ríos profundos es una novela pensada y cantada en quechua. El zumbaylú, que en un primer momento puede no parecer relacionado con el pasado, representa en la novela la identidad profunda de la memoria, la naturaleza y la música. Se trata de un simple trompo, que actúa como un objeto integrador que sirve para hacer funcionar los recuerdos más recónditos. Para Ernesto es el instrumento ideal en cuanto que es capaz de captar la interrelación existente entre los objetos. A la vez que evoca a la Naturaleza es objeto pacificador que purifica los espacios negativos.
La dimensión al mismo tiempo histórica y mítica de la obra de Arguedas parece evidente. Pero la misma mirada que se fija en el pasado legendario evocando mitos de hace miles de años, se fija también en el presente y mucho más en un futuro histórico que reconcilie a los pueblos del Perú, en el que proyecta siempre la memoria de los mitos y el recuerdo personal de su infancia. Este presente se hace visible en la revolución de las chicheras, en el borracho que orina sobre el muro...Así, la misión de Ernesto es la de recuperar el pasado y ser capaz de relacionarlo con el presente.
Los ríos profundos es una novela que se sustenta sobre una antítesis. Esta antítesis viene dada por dos grandes conceptos unidos al hombre desde su existencia: el Bien y el Mal. Este ha sido el aspecto más estudiado de la obra, puesto que de aquí parten la caracterización y clasificación de los personajes. Es interesante la clasificación que establece Gladys Marín al respecto. Mantiene que el mundo del Colegio está marcado por los signos del bien y del mal y que se da a lo largo de la historia un proceso de transformación que lleva a unos a la liberación y a otro a la condenación.
Dentro de este tema se pueden marcar una serie de direcciones: 1) los personajes que parten del mal para ir al bien: la opa Marcelina; 2) Los personajes que parten del bien para llegar al mal: Antero; 3) Los personajes que permanecen en sus respectivos universos: Lleras y Añuco representando al mal, y Palacitos y Romero al bien, 4) los personajes que oscilan entre un mundo y el otro sin instalarse definitivamente en ninguno pero mostrando, al mismo tiempo, la forma de ser de ciertos grupos sociales del Perú: el Padre Linares. Esta tipificación establecida por Gladys Marín, también es aplicable al ámbito exterior, donde lo principal seria el contraste entre los indios sometidos (pongo y colonos) y los indios dignos (Felipe Maywa y Victo Pusa) produciéndose el paso de los colonos a la categoría de la dignidad rebelde. Personajes que permanecen a una postura ética los hallamos en el padre Gabriel, de un lado, y al Viejo, del otro. Tanto en el colegio como fuera, Ernesto se sitúa siempre del lado del Bien.
Ernesto entiende que para vencer al Mal por excelencia es necesaria la unión de las fuerzas mágicas que provienen de lo inca y lo cristiano; así se demuestra en la piedra en que se escupe una cruz de saliva. Pero que solamente el compromiso, y de aquí se extrae la conclusión del libro, es el que hará posible este propósito. Ese compromiso es el mismo río, los ríos profundos que dan título a la novela y que significan que la elección de los elementos que configuran el Bien implicará el rechazo de todos aquellos que determinan el Mal.
Agradezco enormente a esta asignatura el haberme posibilitado conocer a José María Arguedas, del cual desconocía su existencia. No solo me he sentido cercana al mensaje revolucionario del libro, sino que de la manera más racional ha sabido transmitirme un nuevo significado de la magia. Atrás he dejado la visión supersticiosa de ésta. Las piedras, los ríos, la voz cantada de la Naturaleza, la solidaridad y ternura de los indios de Utek' son las fuerzas que inciden en la razón de ser de Ernesto, puesto que entiende que él es un elemento más de esa harmonía cósmica. Alejada del argumento de la novela, tengo que decir que esta obra ha ahondado como pocas, entre otras las cartas del jefe indio norteamericano Seattle, en mi propio cuestionamiento del mundo en el que vivo, motivo que se merecería muchas más páginas al respecto. Así, como Ernesto, como Arguedas, me hallo en el caudal de ese río profundo, cantando la música del zumbaylú y palpando cada día más las piedras de mi memoria.
Fermín Aragón posibilita la entrada del capitalismo en la Villa San Pedro, y cambia los destinos de todos los habitantes de la zona. Bruno Aragón es el señor hacendado tradicional, que siente una gran responsabilidad por la conducta y la salvación de sus colonos indios. Se opone a la ambición y al deseo de lucro que dirigen las acciones de su hermano.
Bruno esta convencido de que la ambición convierte a los hombres en seres egoístas, le hace olvidarse de los demás y terminan perdiendo su alma. Por esa razón evita a toda costa que los colonos indios sientan tentación por el dinero. Demetrio Rendón Willka simboliza la alternativa india para resolver los problemas de la sociedad.
En Rendón Willka se halla imbuida la idea de Arguedas de que el indígena es un ser con dignidad, capaz de ser un elemento productivo en la transformación del país.
Rendón Willka es el “ex indio”, ósea el nativo transcultado, que ha perdido parte de su herencia cultural, pero que ha conservado sus valores tradicionales mas valiosos. Rendón Willka encarna la fraternidad entre todos los hombres, y la posibilidad de integración y liberación. La trama de la obra consiste en lo siguiente:
Fermín explota la mina Apak’ora con la ayuda de 500 colonos indios enviados por su hermano bruno. Así mismo trata de obligar a los señores antiguos de san pedro a que le vendan sus tierras de “la esmeralda”. Compra con sobornos a algunas personas dentro del grupo para que denuncien los planes de su vecinos, los antiguos propietarios se traicionan entre si, y para completar la situación caótica del pueblo, los indios de Lahuaymarca se niegan a trabajar sin sueldo, y abandonan el cabildo del pueblo ante la indignación de los señores. Fermín descubre un manto de plata muy grande dentro de la mina, y el ingeniero trata de menoscabar la posición de su patrón.
Cabrejos es un agente secreto de la compañía de wisther, y su misión es de crear dificultades a Fermín, para que el trabajo en la venta de plata se retrase, y el dueño de los yacimientos se vea obligado a venderlos a la compañía. Utiliza la ayuda del mestizo Gregorio, quien planea una estrategia. Se sirve de las creencias indígenas sobre una serpiente gigantesca, el AMARU o espíritu de la montaña, y pretende ser esa serpiente que habita dentro de los socavones del depósito minero.
Grita y asusta a los indios, creyendo que huirían de la mina, pero los colonos nativos les dan una sorpresa a Gregorio y al ingeniero Cabrejos, pues se quedan trabajando dentro de los túneles mineros venciendo su “temor mítico”. Cuando los nativos cuestionan los mitos porque estos estorban su desarrollo, ya están camino a un cambio cultural, selectivo.
A pesar de este triunfo parcial de Fermín Aragón, la compañía internacional logra comprar a varios miembros del gobierno en Lima, y obliga a Fermín a vender la mina. La compañía consigue una orden judicial que obliga a los señores de san pedro a vender sus tierras de la branza en “La Esmeralda”. Los vecinos se niegan a venderlas, y como protesta queman el pueblo de san pedro y se marchan del lugar en derrota. Son acogidos temporalmente por una de las comunidades indígenas que les ayuda a ajustarse al cambio dignamente.
Entre tanto bruno a tenido su momento de “iluminación” o epifanía después de matar a su amante Felisa (quien había intentado atacar a su nueva pareja), y decide dejar de practicar el sexo pecaminoso, y se une definitivamente a una mestiza, Vicenta , que será el vehiculo para su transformación. Ella espera un hijo suyo, que junto con el niño indio que le va a nacer a Rendón Willka, significan el futuro cambio para la localidad.
Bruno, redimido por el amor, se empieza a acercar a sus colonos y termina ayudando a los comuneros de Paraybamba. Esto lo lleva a enfrentarse con el cholo Cisneros y don Lucas, hacendados abusivos. Cuando llega la compañía Wisther, Bruno se culpa por haber contribuido a la explotación de la mina, y decide purificar el mundo de los que han causado la contaminación. Mata al hacendado Lucas e intenta matar a su hermano Fermín, pero falla.
Es llevado a la cárcel y allí espera saber los resultados de las acciones de Rendón Willka, la tercera opción en la encrucijada, viaja de incógnito, (con el apoyo de don Bruno) y cinvence a los indios de las haciendas de que ellos son fuertes, y que deben levantarse y tomar tales propiedades.
Los nativos se levantan y expulsan a sus antiguos patrones.
Rendón Willka es buscado y fusilado por las fuerzas del ejército. Pero el ya a cumplido su misión de despertar la conciencia de sus compañeros de cultura y a dejado abierto el camino para la liberación.
RESUMEN DE LA OBRA YAWAR FIESTA DE JOSE MARIA ARGUEDAS
Argumento del libro "Yawar Fiesta" de Jose Maria Arguedas.
Los primeros capítulos nos ofrecen el trasfondo histórico de los hechos dramáticos que van a seguir. Arguedas nos habla de un tiempo en que la ciudad de Puquio y los lugares aledaños eran propiedad de los ayllus, los mismos que después fueron invadidos por los Mistis (gente blanca), quienes se apoderaron de las tierras para la ganadería.Arguedas narra magistralmente olas preparaciones para la turupukllay, se oyen voces, suenan los wakawak`ras, trompetas que se tocan durante las fiestas. Luego aparece el “misita”, el toro. El ambiente de la fiesta sube de temperatura y los ánimos se exaltan.
Aparecen los problemas cuando el subprefecto prohíbe por mandato del gobierno central que la fiesta tenga lugar sin la participación de un diestro como se venia haciendo tradicionalmente en puquio.
El pueblo de puquio no esta de acuerdo con que se realice la fiesta de la manera como quiere el gobierno central y algunos puquianos que radican en Lima, quienes contratan un torero español. Llega el día de la fiesta taurina, y el pueblo puquiano impone su tradición.
Los ríos profundos
Los ríos profundos (1956) es para muchos la síntesis más perfecta del mundo andino y el español. Su autor, el escritor y antropólogo peruano José María Arguedas, concibe toda su literatura alrededor de un proyecto: un país dividido entre dos culturas (la andina, de origen quechua, y la urbana, de raíces europeas) que deben integrarse en una relación armónica de carácter mestizo. Y resulta ser en esta obra, Los ríos profundos, donde mejor se plasman los grandes dilemas, angustias y esperanzas que ese proyecto plantea. Se trata de una novela de formación articulada sobre dos pilares estructurales de dilatada tradición literaria, como son, por un lado el motivo del viaje y por el otro el del héroe adolescente que protagoniza el tránsito de la infancia a la edad adulta. Ambos motivos son de fácil rastreo a lo largo de la literatura, tanto aislados como combinados, arrancados, desde la Biblia y la épica clásica, pasando por la picaresca hasta llegar a la literatura del siglo XX.
El viaje de Ernesto, el protagonista de la novela, pasa por tres etapas. La corta estancia en Cuzco conforma la primera etapa del viaje iniciático de Ernesto; Cuzco es ciudad sagrada y centro del mundo en el que se unen cielo y tierra. La segunda etapa es el largo peregrinar del protagonista siguiendo los pasos de su padre por toda la geografía del Perú. La estancia en Abancay constituye la tercera parte del viaje del protagonista; Abancay romperá la idea del orden natural que Ernesto había aprendido con los indios, porque en esa ciudad aparecerá materializado el mal. La última etapa del viaje de Ernesto consiste en la vuelta a emprender el camino que lo integra con las sierras, los ríos y el pasado, pues ese será, paradójicamente, su futuro. Son dos los narradores que relatan los diferentes capítulos de la novela. Uno es el mismo protagonista que narra su historia interior, y el otro es el narrador que narra la historia global. Pero se trata de un narrador no del todo omnisciente, de una omnisciencia restringida que no cuenta más allá de lo que podría saber Ernesto.
Se ha vuelto común en la bibliografía señalar deficiencias en la organización de Los ríos profundos, inclusive entre aquellos que enaltecen su esplendor estético y la consideran la mejor novela de Arguedas. Pero lo cierto es que lo que menos le falta a esta novela es una estructura definida, ya que no sólo dispone de una, sino de dos. Paralelo al deambular por el Perú y al proceso de formación de Ernesto, se halla un sistema de planos que, a veces interpuestos entre ellos, dan la clave al verdadero significado de la novela.
En el primer plano se asemeja la biografía del autor con la vida de Ernesto, su alter ego en muchas de sus otras obras. Hijo de Víctor Manuel Arguedas Arellano (natural de Cusco) y de Victoria Altamirano Navarro, quedó huérfano de madre cuando contaba tan sólo con tres años de edad. Sin embargo esta orfandad le facilitó que estuviera al cuidado de los sirvientes indígenas, cuidado que se acrecentó al casarse su padre con Gimanesa Arangoitia, con la cual jamás congenió. Su padre, abogado errante, concedió la educación de su hijo a su madrastra. Pero Arguedas logró escapar del martirio que significaba vivir en la hacienda de ésta, refugiándose durante dos años en la hacienda de Viseca de su tío José Manuel Perea. En la cercana comunidad indígena de Utek', Arguedas viviría la época que recuerda como la más feliz de su vida. Esta etapa nutrió toda su existencia con imágenes idealizadas de integración con la naturaleza y una gran conciencia solidaridaria. Confirió al mundo andino rasgos de hogar, de vientre materno y protección paterna. Las figuras patriarcales de don Felipe Maywa y Victo Pusa condensarían en su memoria la plenitud humana y humanizante de Viseca y Utek' conforme se ve a lo largo de Los ríos profundos. Esta visión mágica, unitaria y animista del universo absorbida desde la niñez la integró en su obra como tema y materia de la narración así como también elemento estilístico del lenguaje narrativo.
El plano del pasado inca se halla en el reino de la memoria y está estrictamente atado al plano mágico-mítico, hasta el punto de confundirse. El escritor Clastro Klaren dice así: “La magia es el medio gracias al cual el ser humano puede intentar comunicarse y comprender el mundo que lo rodea y que apenas entiende”. En Los ríos profundos Arguedas presenta una visión del universo como un todo interrelacionado y el acercamiento mágico a ese mundo consiste en intentar descubrir los caminos subterráneos que se mueven entre los seres, las cosas y los valores espirituales. Sin embargo esta percepción integradora y panteísta no es compartida por todos los personajes de la novela, tan sólo por el pueblo indígena y por Ernesto, el protagonista “introducido” por una infancia pasada en el ayllu y en su quebrada madre. Esta magia es para Ernesto su guía vital y la encuentra en la memoria de las piedras vírgenes del muro inca, de donde capta al palparlas con sus manos la ternura y solidaridad de sus antepasados; la magia se encuentra de igual modo en los ríos, a los que otorga el papel de divinidad purificadora ya que es sangre que desciende de la sierra y trae consigo recuerdos de un pasado feliz. Esta magia también se apodera de su voz convirtiéndola en canto y de este modo pasa a formar parte del lenguaje del mundo. Es decir, aunque escrita en castellano, Los ríos profundos es una novela pensada y cantada en quechua. El zumbaylú, que en un primer momento puede no parecer relacionado con el pasado, representa en la novela la identidad profunda de la memoria, la naturaleza y la música. Se trata de un simple trompo, que actúa como un objeto integrador que sirve para hacer funcionar los recuerdos más recónditos. Para Ernesto es el instrumento ideal en cuanto que es capaz de captar la interrelación existente entre los objetos. A la vez que evoca a la Naturaleza es objeto pacificador que purifica los espacios negativos.
La dimensión al mismo tiempo histórica y mítica de la obra de Arguedas parece evidente. Pero la misma mirada que se fija en el pasado legendario evocando mitos de hace miles de años, se fija también en el presente y mucho más en un futuro histórico que reconcilie a los pueblos del Perú, en el que proyecta siempre la memoria de los mitos y el recuerdo personal de su infancia. Este presente se hace visible en la revolución de las chicheras, en el borracho que orina sobre el muro...Así, la misión de Ernesto es la de recuperar el pasado y ser capaz de relacionarlo con el presente.
Los ríos profundos es una novela que se sustenta sobre una antítesis. Esta antítesis viene dada por dos grandes conceptos unidos al hombre desde su existencia: el Bien y el Mal. Este ha sido el aspecto más estudiado de la obra, puesto que de aquí parten la caracterización y clasificación de los personajes. Es interesante la clasificación que establece Gladys Marín al respecto. Mantiene que el mundo del Colegio está marcado por los signos del bien y del mal y que se da a lo largo de la historia un proceso de transformación que lleva a unos a la liberación y a otro a la condenación.
Dentro de este tema se pueden marcar una serie de direcciones: 1) los personajes que parten del mal para ir al bien: la opa Marcelina; 2) Los personajes que parten del bien para llegar al mal: Antero; 3) Los personajes que permanecen en sus respectivos universos: Lleras y Añuco representando al mal, y Palacitos y Romero al bien, 4) los personajes que oscilan entre un mundo y el otro sin instalarse definitivamente en ninguno pero mostrando, al mismo tiempo, la forma de ser de ciertos grupos sociales del Perú: el Padre Linares. Esta tipificación establecida por Gladys Marín, también es aplicable al ámbito exterior, donde lo principal seria el contraste entre los indios sometidos (pongo y colonos) y los indios dignos (Felipe Maywa y Victo Pusa) produciéndose el paso de los colonos a la categoría de la dignidad rebelde. Personajes que permanecen a una postura ética los hallamos en el padre Gabriel, de un lado, y al Viejo, del otro. Tanto en el colegio como fuera, Ernesto se sitúa siempre del lado del Bien.
Ernesto entiende que para vencer al Mal por excelencia es necesaria la unión de las fuerzas mágicas que provienen de lo inca y lo cristiano; así se demuestra en la piedra en que se escupe una cruz de saliva. Pero que solamente el compromiso, y de aquí se extrae la conclusión del libro, es el que hará posible este propósito. Ese compromiso es el mismo río, los ríos profundos que dan título a la novela y que significan que la elección de los elementos que configuran el Bien implicará el rechazo de todos aquellos que determinan el Mal.
Agradezco enormente a esta asignatura el haberme posibilitado conocer a José María Arguedas, del cual desconocía su existencia. No solo me he sentido cercana al mensaje revolucionario del libro, sino que de la manera más racional ha sabido transmitirme un nuevo significado de la magia. Atrás he dejado la visión supersticiosa de ésta. Las piedras, los ríos, la voz cantada de la Naturaleza, la solidaridad y ternura de los indios de Utek' son las fuerzas que inciden en la razón de ser de Ernesto, puesto que entiende que él es un elemento más de esa harmonía cósmica. Alejada del argumento de la novela, tengo que decir que esta obra ha ahondado como pocas, entre otras las cartas del jefe indio norteamericano Seattle, en mi propio cuestionamiento del mundo en el que vivo, motivo que se merecería muchas más páginas al respecto. Así, como Ernesto, como Arguedas, me hallo en el caudal de ese río profundo, cantando la música del zumbaylú y palpando cada día más las piedras de mi memoria.
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